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Comentarios

  1. ¡tienen magia! El sueño de la utopía produce monstruos razonables, (simpáticos y serializables) sácate una mini serie por fa....

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SOBRE EL APOCALIPSIS TOCINO Y LAS PENAS DEL PRESENTE

Cuando a un cuerpo se le echa más grasa de la que puede digerir, se le está dando más papeletas para que sufra un infarto. A la tierra y a las civilizaciones les pasa lo mismo. La tierra agoniza porque la estamos tratando tan mal como el hijo consentido y caprichoso que extorsiona a su madre, con el agravante de que la tierra nos ha tratado bien y nos ha regalado la vida, y la madre del ejemplo ha malcriado probablemente al hijo ingrato. A las civilizaciones les suele pasar que cuando consiguen un cierto nivel de desarrollo tecnológico, se les empieza a ir la mano y a perder la medida humana, y lo que en un principio son mejoras para el bienestar del ciudadano, cultura, ciencia, y cosas que brillan, acaba con la sensatez y convierte a sus ciudadanos en súbditos del consumo y del pseudobienestar para mayor gloria de cuatro gatos espabilados y sin escrúpulos, con la complicidad de todos. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Mucha información no supone  mucha formación. Un...

CRÓNICAS TOCINAS. PRÓLOGO.

LO QUE PASÓ TRAS TOCINÓPOLIS Años 40, Siglo XXI. Tras el estallido del apocalipsis tocino y la purga de conciencias, las esperanzas de un mundo mejor pasan malas horas porque el ala dura de la revolución ha tomado el control. Los Water-parties (atrévase con la traducción literal) , defensores del equilbrio y de la reeducación amable y tolerante hacia los hijos del tocino y del exceso, han sido apartados amablemente del timón, acusados de ingenuos y poco carismáticos, a pesar de contar con las mentes preclaras que alertaron un día tras otro de que navegábamos hacia ninguna parte, a pesar de llenar Tocinópolis de pegatinas con frases como:  "Desenchufa los aparatos y disfruta de buenos ratos",  "Más Platón y menos viajes a Plutón" o "el apocalipsis tocino se acerca, sé más sencilla y no seas terca". Se les acusó entre otras cosas de ensuciar la vía pública, de decir mucho y hacer poco, y de sonreir sospechosamente. Esculturillas mias premonitorias...

Nostalgia de las azoteas

¿Cuanto hace que no suben a la azotea de su edificio? Probablemente mucho. Puede que tengan la suerte de vivir en un pueblo, en una casa, en un barco o en las nubes, y tengan cielo y sol de sobra, e incluso noches estrelladas, de esas que cuando las redescubres te recuerdan lo perdida que está tu alma en la ciudad. Y si es usted de los que suben a menudo, se habrá dado cuenta del extraño vacio que las habita. Lo que han sido y lo que son. Desde mi balcón, y justo arriba tengo mi olvidada azotea. Desde arriba el mundo parece de juguete. Que nos hayamos olvidado  de las azoteas es un mal síntoma. Las azoteas son lugares mágicos, atalayas desde donde mirar con amplia perspectiva la vida en la calle; son rincones cómplices, refugio de adolescentes, de sus confidencias, de caladas que brillan en la oscuridad, de ropa tendida bailando con el viento, entorno ideal para estar en paz, para pensar; o mejor, para no pensar, cerca del cielo y de la poesía. Pero desde hace un ti...